Convertirse en industria digital es, por supuesto, introducir tecnología, pero no es SOLO, ni siquiera principalmente, introducir tecnología, sino que transformarse digitalmente es un proceso en el que la tecnología no es un fin, un objetivo, sino un medio, una palanca.

 

¡Corre, corre!. Si, pero ¿hacia dónde?

Si no sabes dónde quieres llegar, por mucho que corras no sabrás al sitio que vas a llegar, ni siquiera sabrás si has llegado, solo conseguirás agotarte. Y esto vale para las empresas, las que corren como pollo sin cabeza solo conseguirán agotar sus recursos sin obtener resultados de ningún tipo. Es más, probablemente generarán más problemas que resultados.

 

¿Tenemos claros nuestros objetivos?

Ya lo decía Arquímedes de Siracusa, el más ilustre científico del mundo antiguo, en relación  con la palanca: “dadme un punto de apoyo y moveré el mundo

Y el punto de apoyo para la trasformación digital, donde debe apoyarse la palanca de la tecnología es el tener definidos de forma clara los objetivos de la empresa, tanto a nivel táctico como en el ámbito estratégico. Se habla mucho del lean, de los sistemas de producción Toyota, de las “mudas”, pero, ¿Y del “Hoshin Kanri”, modelo de gestión basado en que todos los objetivos de la empresa se comuniquen y complementen?. Si queremos digitalizarnos es conveniente aplicar también el Hoshin Kanri y saber hacia dónde vamos y cuales son nuestro objetivos.

 

El principal indicador es la Cuenta de Resultados.

Y tener claros los indicadores. ¿Recordamos las “piedras miliares” que los romanos ponían en sus vías de comunicación?.  El principal, no único, pero  principal indicador es el impacto en la cuenta de resultados de la empresa, y no en el largo plazo, sino también, y de forma destacada, en el corto. Y, por supuesto, que toda acción que vayamos a ejecutar, todo posible proyecto que vayamos a acometer, esté en línea con los objetivos de medio y de corto plazo de nuestra empresa.

 

Y debemos tener un procedimiento.

Por supuesto cada empresa es distinta a las demás, tiene su peculiaridades, pero para acometer un proyecto global de transformación digital es necesario hacerlo con un procedimiento, un protocolo y especialmente adecuado a las empresas industriales pequeñas y medianas, que les sea accesible (entendible) y asequible (que lo puedan pagar y recuperar la inversión en tiempo razonable) y que les permita partir con unas razonables posibilidades de éxito.

A eso nos dedicamos  en INTERING, y de forma especial para las pequeñas y medianas empresas industriales, en particular las del sector metal y las agroalimentarias, que pueden encontrar en nosotros un socio especializado que les acompañe en su proceso de transformación.

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